1. Poner en nuestros almacenes el tejido en régimen de depósito.
2. Seleccionar los tejidos que consideremos más oportunos para obtener la máxima rotación, y así la máxima cifra de ventas, con la consiguiente optimización del espacio de almacenaje.
3. Firma de un contrato de distribución y exclusividad para el territorio que se establezca.